La economía va bien…

Se empeñan en decirnos que la economía va bien, que se ven «brotes verdes» que anuncian la salida de la crisis, nos intentan convencer de que nuestro modelo económico es viable, de que las cuentas salen y de que el gasto social está estudiado y preparado para ser soportado.

Pero sales a dar una vuelta por tu ciudad y cada día te encuentras con más locales cerrados, locales que antes eran comercios, muchos de ellos de los de toda la vida, que iban subsistiendo frente a las grandes cadenas de distribución. Las cuales no sólo les han ganado la batalla sino que la guerra también.Una guerra, la del comercio, que ha causado bajas en ambos bandos. Por un lado en los comercios minoristas, como ya hemos dicho, que están siendo erradicados hasta de su hábitat natural: los mercadillos de barrio, la mayoría ya cerrados, aunque algunos se resisten a echar el cierre, manteniéndose abiertos con unos pocos comerciantes que resisten recordándonos a aquellos irreductibles galos por todos conocidos.

Pero como decíamos hay bajas en los dos bandos, y es cada vez más común, al menos por lo que veo en Zaragoza, que al visitar un centro comercial veamos bien los típicos carteles de «liquidación por traslado», bien los locales «tapiados» por publicidad del centro comercial intentando disimular lo que antes era una tienda.

No debemos nunca olvidar que algo tan relativamente «simple» como la contabilidad de costes a parte de afectarnos a todos, puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte de nuestro comercio, por lo que si queremos permanecer abiertos tendremos que calcular muy bien lo que nos cuesta «levantar la persiana» todos los días, puede que nos sea más rentable abrir sólo los fines de semana si estamos ubicados en un centro comercial, que estar abiertos todos los días de 10 a 22 como marca el horario del centro, teniendo a nuestro personal de brazos cruzados por la carencia de clientes, cosa que hace a entidades como fnac o Sephora plantearse el cierre de sus instalaciones en determinados centros comerciales como pueda ser Plaza Imperial en Zaragoza.

Y puede que por ahí es por donde el pequeño comercio le esté ganando la mano a la gran superficie, no en vano al pequeño comercio se le llama también comercio de cercanía, porque si su ubicación es lo suficientemente buena va a poder estar cercano a su cliente final, pudiendo atenderle de una manera mucho más próxima.

Bueno, parece que me estoy alejando del verdadero motivo de este post, que no es otro que hacer ver al resto de ciudadanos «de a pie», que las cosas no son tan bonitas como nos cuentan, y que debemos ser conscientes de la situación en la que nos encontramos para no volver a cometer los errores de antes. Parece lógico pero nadie puede vivir gastando más de lo que gana, ni una persona, ni una empresa, aunque nos hayamos permitido el lujo de olvidarlo por un tiempo… un lujo que estamos pagando demasiado caro.

Para terminar os comento un caso curioso ocurrido en la tarde del pasado 21 de septiembre al irme a comprar unos pantalones a una tienda de estas que venden ropa como si fuesen lechugas.

Precio del pantalón tipo «chinos«: 25,90€
Si se lleva dos le cuestan 40.00€ el par… bueno como los uso a diario me sale a cuenta…
Caballero como  su compra supera los 30,00€ le corresponde un vale regalo para comprar en octubre de 6,00€ … Ah que bien 😀

Pepsi & Springfield te regalan 6€

Pepsi & Springfield te regalan 6€

Disculpe, no llevará un botellín de «pepsi» verdad? -Estoo pues no la verdad- Es que si me trae la etiqueta de una botella de «pepsi» le descuento otros 6,00 € adicionales. Si quiere ir a comprar una le guardo la compra…

Conclusión que si suponemos que el botellín de «pepsi» me cuesta 1,50€ la cuenta me acaba quedando así:

40€  de los pantalones – 6€ de descuento en Octubre + 1,50€ de la «pepsi» -6€ de descuento por dejarles la etiqueta=29,50€ /2 pantalones = 14,75 € cada pantalón o lo que es lo mismo una rebaja del 44% así por el morro.

Vamos que las marcas hacen ingeniería financiera para atraer a los clientes y vender… para que luego nos digan que la economía va bien y el comercio está sano.

Por cierto la tienda de ropa era springfield, por si a alguien le interesa comprarse algo, que con la rebaja que me han hecho bien les puedo hacer algo de publicidad ¿no? 😉