Hipocresía

Si hay algo que me reviente en esta vida es la hipocresía sobre todo la que realizan aquellos que se sienten en una posición preferente hacia sus congéneres que no lo están.

Me explico, estamos en Punta Cana, en un hotel de cinco estrellas cenando en un restaurante de comida asiática en directo (tepanyaki), sentados alrededor de la plancha, una pareja cincuentona asturiana, nosotros de Zaragoza, y dos matrimonios de aspecto sudamericano con tres hijos. Lo que hasta aquí podría parecer una cena normal acaba desembocando en un discurso por parte del patriarca de esta familia, médico y dominicano para más datos, esforzándose por desalentar a un pobre cocinero, padre de siete hijos que había expresado su voluntad de emigrar a la península para eslomarse a trabajar (cosa que ya hace aquí todos los días) a cambio de un sueldo digno para vivir allí con lo mínimo y así poder enviar cuanto pueda a sus vástagos.

Personalmente no es que tenga especiales ganas de que aumenten las tasas de inmigración en España, no me mal interpreten, estoy de acuerdo con que venga gente, pero que lo hagan legalmente, con unas condiciones dignas y de manera que puedan ganarse la vida honradamente dentro de la legalidad, pero no estoy dispuesto a que un personaje que lleva a su prole vestida de marca y que puede pagar semejante viaje a cinco personas me venga llorando por lo poco que pagan a los médicos en España, y que su niñita toda mona suelte que si estaban aquí era porque su papá tenía tres trabajos…

Claro que dura es la vida cuando vas toda mona vestida de Prada y tú mamá así como tus hermanitos todos vestidos de marca super super monos, e ir por ahí dando lecciones de moralidad a la gente diciéndole a los empleados del hotel que no dejen que les exploten cuando tú y tu familia sois los que estáis colaborando en la explotación de esos trabajadores.

En fín, que la estupidez no tiene fronteras…