Hoy me ha tocado escuchar una de esas frases que ningún padre con hijos en edad escolar quiere escuchar al llegar a casa, el temido Papá hoy he tenido un problema en el cole.

Es una frase lapidaria, no sabes cómo actuar, y  por mucho que en tu mente pienses que te has preparado para estas cosas, la verdad es que no, no lo estás. Intentas, como siempre llevarlo al plano racional, despojar el incidente de sentimientos, llegar al hecho. Y el hecho ha sido algo tan simple como que dos chicas con las que mi hija y otra amiga estaban jugando han, y cito textualmente, chuleado de haberse inventado los juegos a los que estábamos jugando, algo que evidentemente carecía de toda lógica y no era relevante, además de haber dicho que iban a chivarse de que estábamos hablando mal de ellas, algo que no solo era falso, sino que ha sido lo que realmente me ha preocupado.

Pero pongámonos en situación, son las nueve de la noche, mi hija ha hablado con su abuela y con su madre a lo largo de la tarde y no les ha comentado nada. Es en el momento en que está acostada y le pregunto ritualmente por  ¿Cómo  ha ido el día? que me dice esto, y a mi me asalta la duda, Ahora ¿qué le digo yo?

Por una parte le diría que siguiese el consejo de su madre, que lo dejase correr, y que si se vuelve a ocurrir les ignore, vaya cerca de un profesor y si pasa algo más se lo diga.
Por otra parte está mi punto de vista, afrontar un pequeño problema de manera frontal.  Te giras y les preguntas ¿hay algún problema?, porque si lo hay vamos a solucionarlo y si no se soluciona, vamos a la profesora.

Cualquiera de las dos opciones me parece una mala opción, pero hay una sutil diferencia, en una de ellas no haces nada, en la otra afrontas el problema y te pones a la altura de la otra persona.

No quiero que mi hija tenga una actitud agresiva, tampoco quiero que sea pasiva, quiero que se respete al igual que quiero que respete a los demás. Se que los críos son crueles, y pueden llegar a ser más crueles de lo que yo podré imaginar, pero tengo claro que si por una estupidez te bajas de hombros y dejas que te pisen la cosa no quedará ahí.

No eres más ni menos que nadie, lo sabes, pero has de hacer que quien se cree superior sepa que sois iguales. Creo que esto es lo único que le debería de haber dicho a mi hija. Puede que no sea lo único que le haya dicho, pero lo importante es que se lo he dicho y ella lo sabe.