Esto va de pedir disculpas

A veces saludar, agradecer o pedir las cosas bien no basta. A veces toca parar, mirar atrás y pedir disculpas. Aunque sea tarde.

Esto va de pedir disculpas
Photo by Sincerely Media / Unsplash

No hace mucho, en un podcast escuché una reflexión sencilla sobre cuatro palabras que usamos poco. Tan sencilla que resulta difícil discutirla. No recuerdo ni el programa ni el momento exacto; lo estaba oyendo de fondo, haciendo otras cosas… pero la idea se quedó. Supongo que porque llevaba tiempo dándole vueltas a algo parecido.

Paréntesis necesario antes de seguir.

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Luego no digas que no avisé. Seguimos.

Parece interesante

Hablaban de cosas básicas. De empezar una interacción diciendo hola, aunque no apetezca demasiado o aunque pienses que no hace falta. De reconocer el gesto del otro con un gracias que no sea automático ni por cumplir. De pedir las cosas con un por favor, incluso cuando tienes razón o cuando das por hecho que el otro ya sabe lo que quieres.

Y luego estaba la otra.
La que siempre dejamos para el final… o directamente evitamos.
Lo siento.

No era una charla sobre educación ni sobre buenas maneras. Iba más bien de trato. De fricción. De cómo pequeñas palabras pueden cambiar el tono de una conversación antes de que se tuerza del todo, o de cómo su ausencia hace que todo se vuelva más áspero de lo necesario.

Las tres primeras todavía sobreviven, más o menos. A veces salen por inercia, otras porque el contexto lo pide. La última no. La última exige parar un segundo, asumir que algo no se hizo bien, que alguien pudo salir perjudicado… aunque no fuera tu intención. Y eso, seamos honestos, cuesta.

Ahí es donde este texto empieza a tomar forma. No como una reflexión general ni como una teoría, sino como la antesala de una disculpa concreta. Una que llega tarde, pero que ya no tiene sentido seguir posponiendo.

Cuando lanzamos la encuesta yo ya estaba de baja. No fue casualidad. Fue precisamente ese parón forzado, ese cambio de ritmo raro, lo que me llevó a darle vueltas al sector. A preguntarme cómo estábamos, hacia dónde íbamos y si las sensaciones que yo tenía eran compartidas o simplemente cosa mía.

La encuesta nació ahí. No como un estudio formal ni como un proyecto cerrado, sino como una forma de escuchar. De aprovechar ese tiempo suspendido para intentar entender mejor el contexto en el que me muevo, incluso cuando no estaba trabajando. Tenía sentido entonces… y, visto con calma, lo sigue teniendo ahora.

La respuesta fue mayor de la que esperábamos. 223 compañeros dedicaron unos minutos de su vida a contestar unas preguntas pensadas únicamente para conocer mejor el sector. Sin obligación, sin incentivos, sin promesas. Simplemente porque sí. Y eso dice bastante.

Lo que vino después ya no fue tan limpio. La baja se complicó. Se cruzó una DANA. Hubo ingresos, médicos, esperas, papeleo… y esa sensación constante de estar siempre a medio gas. Y entre unas cosas y otras, el tiempo empezó a pasar sin hacer ruido. Días, semanas, meses.

Hoy es febrero de 2026 y sigo de baja. Lo escribo así, tal cual. Forma parte del contexto y explica muchas cosas, pero no cambia lo importante: 223 personas dedicaron parte de su tiempo confiando en que aquello serviría para algo. Y durante demasiado tiempo no hubo respuesta.

De hecho, si hace unos días un compañero no me hubiera preguntado qué había pasado con la encuesta, es muy probable que esto no se estuviera escribiendo ahora. Habría seguido ahí, en ese limbo donde se quedan las cosas importantes cuando nadie las empuja de nuevo al primer plano.

Así que toca decirlo claro, sin rodeos: lo siento.
Lo siento por el tiempo que dedicasteis.
Lo siento por el silencio.
Y lo siento por no haber estado a la altura de la confianza que depositasteis.

A partir de aquí ya no toca mirar atrás. Toca retomar, volver a los datos, leerlos con calma y hacer lo que debimos hacer hace tiempo: cerrar el círculo y devolver algo a cambio de lo que se nos dio.

Porque saludar, agradecer y pedir las cosas bien ayuda mucho.
Pero saber disculparse… y actuar después, es lo que marca la diferencia.

¿Recuerdas que al principio dije que había un bonus?

Está justo debajo.

El post termina arriba. Esto es el postre.

Bueno en este caso es el resultado de "la encuesta"

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