Creo que a estas alturas de partido ya te habrás dado cuenta de que los negocios que hay a pie de calle, al igual que los productos, tienen una rotación. Por lo general van evolucionando según lo hace la zona en la que están emplazados, según lo hace el público al que están destinados.

Un mismo local en una calle cualquiera, en una zona de paso entre dos zonas residenciales y de oficinas vemos que ha albergado un negocio de telefonía, uno de compra-venta de oro (empeños), un negocio de cigarrillos electrónicos, y ahora por fin una bakery.
Y entre el primer y último negocio habrán pasado... ¿dos años? tres como mucho.

Igual no te has percatado de cómo ha sido esta evolución, seguramente lo habrás achacado a la crisis, pero si comparas tu entorno con el resto de zonas verás que hay un patrón en el contenido de estos locales.

  1. Se inicia un negocio
  2. El negocio funciona
  3. Otros copia el modelo
  4. El modelo deja de ser rentable
  5. Se copia el modelo de negocio que está funcionando en otra zona.
  6. Volvemos al paso 2º

Imagino que la falta de imaginación, ayudada por la necesidad, o la ambición es lo que lleva a las personas que siguen este patrón a actuar de este modo, haciendo lo que da dinero rápido en vez de hacer lo que se sabe hacer ganando clientes y dinero paulatinamente.

No quiero decir que ganar dinero esté mal, al contrario, necesitamos ganar dinero, pero si en vez de cultivar nuestros clientes los estrujamos lo que hacemos es acabar con nuesto nicho y tenemos que saltar a otro... con los riesgos y los costes que esto conlleva.

Todo es cíclico

Pero no sólo rotan los negocios por los locales, también vemos cómo los propios negocios van rotando... sirva como ejemplo:

  • Cuando éramos pequeños en casi todos los barrios había una pastelería y/o una panadería.
  • Con el tiempo estos establecimientos se vieron asfixiados por los establecimientos de corte industrial, por las franquicias que nos vendían productos que venían semi procesados y que ellos les daban el toque final siendo el resultado igual en todas las tiendas de la cadena.
  • Ahora vemos cómo proliferan los establecimientos que imitan la estética de los establecimientos originales y que en algunos casos elaboran artesanalmente sus productos.

Hemos vuelto al punto en el que queremos tener el sabor de un obrador debajo de casa, nos tienta lo artesanal, y la vuelta a la estética antigua (llámala vintage y quedarás genial) hemos vuelto al inicio de un ciclo, lo único que no ha vuelto a empezar han sido los precios, con lo que nos costaba una magdalena ahora podemos comprar con suerte medio cupcake, pero claro antes lo comprábamos en una panadería, y ahora lo hacemos en una bakery.

Antes comprábamos la fruta en el puesto del mercado y ahora la compramos en tiendas casi de gourmet, porque antes muchos productos procedían de la huerta del tendero, y ahora son productos ecológicos.

Igual la única diferencia es que antes estábamos un poco menos agilipollados... o no , o qué se yo.