Hoy volvemos al ataque con una aparente obviedad... si vendes un producto, deberías de conocerlo. Es tan obvia que parece no tener mucho sentido tenerla que recordar, pero una sucesión de acontecimientos vividos este fin de semana me hace pensar que algún vendedor, o algún responsable debería de preocuparse por saber si en su establecimiento conocen los productos que venden.

Os pongo en antecedentes, tengo una hija de tres años que había pedido una bicicleta de pedales, porque la otra que tenía era de pequeños. El viernes nos hicimos con una bicicleta B-Twin, la más pequeña, la de 14", el problema era que no teníamos los ruedines.

El problema tampoco se veía muy grande, sólo había que ir a Decathlon y comprarlos, siendo B-Twin la marca de Decathlon debería de ir todo muy rápido, entrar cogerlos y salir.

Pero llegamos a Decathlon y los ruedines que tenían eran sólo para la ***bicicleta de 16"***, había de otras marcas, pero ante la duda lo mejor era preguntar a un vendedor del departamento de bicicletas. Como quiera que uno ya está escarmentado, antes de entrar en Decathlon saqué el móvil e hice una fotografía a la bicicleta para la que necesitaba los ruedines, y cuando me acerqué al vendedor le dije que necesitaba unos ruedines para la bicicleta B-Twin de la fotografía:
La bicicleta B-Twin en cuestión...
El vendedor muy amablemente, eso hay que reconocérselo me acompañó al lineal donde estaban los diferentes modelos de ruedines y me indicó que comprara los de la marca B-Twin, pero se dio cuenta de que ***todos los que tenían eran de 16"***, por lo que tendría que comprar unos genéricos, que además me vendrían bien porque ***me iban a valer para una bicicleta desde 14" a 16"***.

No tenía ninguna razón para dudar lo que me estaban diciendo, porque no sólo me lo había dicho este vendendor, sino que se había ido a preguntar a otro compañero... lo contenta que estaba mi hija, iba a poder utilizar su bicicleta a la mañana siguiente.

Y aquí comenzó mi calvario porque casualmente las bicicletas infantiles de B-Twin llevan una carcasa de plástico que proteje oculta la cadena y sólo tienes a la vista los puntos de anclaje de los ruedines B-Twin, siendo imposible colocar otros ruedines sin agujerear la carcasa.

Así que ante la insistencia de mi hija no me quedó otra que hacer unos ajujeros en la carcasa que permitieran meter los puntos de apoyo de los ruedines, los coloqué, los ajusté para el tamaño de rueda que teníamos y... mierda la rueda trasera no tocaba el suelo porque los ruedines que me habían vendido tenían demasiado ángulo y no había manera de que pudiesen funcionar.

No se si os podéis imaginar lo que supone para una niña de tres años ver que su bicicleta ya tiene ruedines pero que no puede utilizarla porque su padre le dice que no funciona.

Desde luego flaco favor me hizo el señor dependiente de Decathlon vendiéndome algo que no sabía si iba a poder utilizar, por muy buena que fuese su intención. Si la bicicleta en cuestión hubiese sido de otra marca... pues bueno, lo habría entendido, no espero que conozcan todas las marcas del mercado, pero SI espero que conozcan las bicicletas de su propia marca, es lo mínimo que podría pedir, que sepan si sus bicicletas pueden utilizar ruedines genéricos o sólo sus propios ruedines.

Me habrían ahorrado un rato de trabajo, y sobre todo el choto cabreo de mi hija, porque sí que habría entendido que no hubiese ruedines para su bici, pero ya os aseguro que no entendió que los ruedines que nos dieron y que tanto me costó colocar no pudiesen ser utilizados.
En fin,

Gracias Decathlon