No es la primera, ni será la última vez que me alguien me pregunte por la cámara que le recomedaría, y en contra de lo que mucha gente podría pensar, no suelo recomendar que se compren una cámara réflex, o de objetivos intercambiables sino que suelo aconsejar que miren el amplio abanico de cámaras compactas o bridge que hay en el mercado, seguro que facilmente podrán encontrar la que se adecue a su nivel y a su bolsillo.

Pero no siempre me hacen caso, y algunas veces insisten demasiado en que les recomiende una cámara, entonces es cuando me miran con cara de póker pensando que les tomo el pelo al recomendarles comprar la cámara más barata que haya en el mercado, y que la complementen con un(os) buen objetivo.

Claro que podría recomendar que compren el último modelo que sale al mercado de la marca que sea, pero ni me pagan las marcas por recomendarlas, ni creo que las fotografías vayan a ser mejores por gastar un dineral en el último, y más caro modelo.
Las cámaras son, sobre todo desde la llegada del sistema digital, un utensilio que vamos a reemplazar tarde o temprano, porque se va a quedar obsoleto.

En cambio cuando invertimos ese dinero que tanto nos cuesta ganar en buenos objetivos nos encontraremos con que:

La vida útil de los objetivos supera con creces a la de la cámara.

En los tiempos de la fotografía analógica podíamos estar trabajando con una cámara una década, o más sin tener que preocuparnos por su rendimiento.

Pero con la llegada del mundo digital donde todo depende de la electrónica, de los microchips, de los avances en todos los demás campos que afectan a la recnología utilizada en las cámaras sería un terrible error gastar un dineral en comprar la cámara más avanzada, y cara, del mercado porque al ritmo que avanza la tecnología se quedaría obsoleta bastante antes de que la hubiésemos podido amortizar.

Pero si invertimos en un buen objetivo, lo más problable es que dentro de una década, si lo cuidamos, siga siendo un gran objetivo y de un buen rendimiento con la cámara que utilicemos en ese momento.

Un buen objetivo te ayuda a sacarle el jugo a la cámara.

Hace ya tiempo que llegué a la conclusión de que comprar la última cámara que sale al mercado no iba hacer que mis fotografías fuesen mejores, porque si hasta la fecha de anuncio de una cámara su predecesora era una buena compra, por que hubiesen sacado una versión más moderna ésta no iba a dejar de serlo.

Como el mercado avanza al ritmo que avanza y parecemos volvernos locos con los modelos que van presentando cada año hacemos que los modelos antiguos se devalúen rápidamente, por lo que podemos encontrar cámaras que hasta hacer muy poco eran tope de gama a precios muy competitivos, y esta diferencia de precio, que podemos utilizar en mejorar nuestros objetivos, no suele ser proporcional, en la mayoría de los casos a las mejoras que vayamos a encontrar en el último modelo.

A la larga te ayudan a ahorrar.

Tengo un gran amigo, Javier, que siempre me ha dicho somos probres, compremos caro, y auqnue la primera vez que lo escuché me sonó raro, tengo que decir que si lo analizas tiene toda la razón del mundo, porque si intentas gastar poco dinero comprando un objetivo básico, que salga realmente barato porque o su óptica no es de demasiada calidad, o no lo son los elementos utilizados en su construcción, nos daremos cuenta con el uso que su vida útil será limitada, mientras que si invertimos en un objetivo decente, construido con buenos materiales verenos cómo su desgaste en el tiempo es mucho menor.

Por otra parte, comprar dos o tres objetivos buenos produce, a la larga, un ahorro sustancial frente a aquellos que van detrás de cada nueva cámara que sale al mercado, como suelen hacer muchos aficionados a la fotografía.
Si preguntamos a los fotógrafos profesionales veremos cómo la mayoría no cambian sus equipos a menos que sea realmente necesario, perobpor contra veremos cómo sí que hay una tendencia a comprar nuevos objetivos que les permitan poder hacer cosas diferentes.

Adquirir nuevos objetivos nos permite mejorar la calidad de imagen a lo largo del tiempo.

Las focales fijas te obligan a pensar más tus imágenes.

Es común ver a fotógrafos profesionales que sólo utilizan focales fijas o lo que en inglés se denomina prime lenses. Las focales más comunes que podemos encontrar son 35, 50 y 85 milímetros. El no poder acercar la imagen con un simple giro de muñeca hace que te tengas que mover, que busques encuadres diferentes, que trabajes (MÁS) la composición en tus imágenes.

Al vernos obligados a trabajar las imágenes para conseguir las tomas que nos interesa consguimos obviar los aspectos técnicos de la cámara, que pasan a un segundo plano, nos centramos en la imagen y en lo que queremos conseguir, de esta manera conseguiremos sacar el máximo provecho a nuestra cámara.

Tu cánara sin objetivos no es nada

Por último y aunque resulte demasiado obvio, tu cámara, por muy buena que sea no va a poder hacer mejores fotografías que las que puedas hacer con tu teléfono si no le pones un buen objetivo delante.